sábado, septiembre 08, 2007

Nostalgia

El otro día me entró un ataque de nostalgia bastante grande.
Pero no, no fue de esa nostalgia en plan echar de menos a alguien y que te deja tocado. Era más un sentimiento de alegría por haber vivido ciertas cosas, una especie de sentimiento de felicidad. Me sentí profundamente afortunado.
Un verano de hace ya tres años tiene la culpa.
Después de estar tres años intentando conseguir una beca de verano, por fin acabaron dándomela y no me decepcionó. Creo que ese verano hay que calificarlo como uno de los mejores de mi vida. Ciertos amigos los sigo conservando y son muy buena gente. Todo salió a pedir de boca.
¿Curiosos? Ahí os dejo un resumen visual. 160 estudiantes oficiales y otros tantos fuera del programa.

¿Dónde está Wally?

domingo, septiembre 02, 2007

noctámbulos: él

Ahí estaba él, una vez más. Terraza del piso 13 (¡cómo le había costado convencerla para comprar el apartamento en esa planta!). Sentado en mitad de la noche, viendo como la ciudad velaba a sus habitantes. Se había abandonado al viento en su cara.
Mientras, su mente lejos de allí, volando por los caminos del pasado, de lo posible, lo probable, lo ocurrido y lo que no.Volviendo a recorrer cada encrucijada de la vida que le había llevado hasta allí. Volviendo a ver el paisaje que rodeaba a cada una, los signos, las señales...
No podía evitar volver a estar allí y preguntarse si el camino que tomó realmente lo había elegido o cuánto del camino habia sido ya trazado. ¿Qué diferencia habían hecho sus decisiones? ¿Podría haber sido algo distinto? Volvió a repasar una y otra vez: su decisión de estudiar biología molecular, su primer trabajo, su segundo trabajo, el siguiente y así hasta el actual. Su situación en cada una de las etapas, su carácter, sus compañías, las situaciones claves de cada una de las decisiones y, como siempre, apareció una sombra en su mirada. Acababa de llegar al punto clave que tanto le intrigaba.
Empezó a llover.
¿Qué hubiera pasado si todavía siguiera con aquella chica a la que tanto había querido? ¿Hubiera sido capaz de tomar las mismas decisiones? Sabía que ese era un punto clave y que no podía contestar, nadie podía. Repasó momento a momento todo el tiempo que siguió a su ruptura. Cada paso y cada movimiento. Ahora, al llegar al momento crucial, una sonrisa estaba en su cara.
La lluvia ya había empapado la calzada y las luces se reflejaban en el asfalto.
Recordó como consiguió el trabajo que más feliz le había hecho. Como aprendio a escucharse a sí mismo y a ser extremadamente feliz con cada golpe del destino y como la había encontrado a ella. Ella que ahora dormía en la habitación plácidamente. Que le hacía soñar cada mañana con la mera ilusión de parar el tiempo. No sabía cómo se había producido todo y era consciente de que parte de las cosas no las había elegido, pese a que le gustaba pensar que era dueño de su vida.
Una vez más dió gracias a los caprichos del destino. Su felicidad no tenía precio

Ilusiones

He de confesar que las ilusiones ópticas me fascinan.
Las ilusiones ópticas son muestras de que realmente de que lo que vemos no es la realidad, sino una interpretación que nuestro cerebro hace de la misma basada en experiencias previas.
Todas ellas tienen expicación científica.
Aquí os dejo una que me parece genial por su simplicidad:

Ilusión Torre de Pisa

Banda sonora

Domingo por la mañana y ahí está. Se supone que a estas alturas de la semana uno debería estar durmiendo (no hay vida antes de comer) y dejando q todo su cuerpo estuviera en un estado comatoso placidamente.
Pues no.
Yo abro el ojo y ahí está, sin haber preguntado ni haberlo pedido, sin elección de ninguna clase.
Una canción, sin ningún motivo aparente, clavada en el cerebro. No hay forma.
Por alguna extraña razón, todo el tiempo que me paso despierto hay alguna canción rondando mi cabeza. Lunes por la mañana, cancioncita. Martes a la hora de comer, cancioncita. Viernes camino del pub, cancioncita. Sábado a las tantas de la mañana volviendo a casa haciendo eses, cancioncita.
Lo más curioso es que no es ninguna en concreto, ni mi favorita, ni la que más ponen en la radio, ni la última que he oido. No, es una canción más o menos aleatoria, que decide instalarse en la cabeza durante un tiempo y ahí anda, dando el coñazo, porque hay veces que es un coñazo insoportable, pero ahí anda.